Cuando creás una cuenta: tu dirección de email, una contraseña hasheada con bcrypt y un secreto TOTP para la verificación en dos pasos. La contraseña en texto plano nunca se guarda en nuestros sistemas.
Cuando hacés un pedido: tu país declarado, el método de pago utilizado, los identificadores que devuelve el procesador de pago (por ejemplo un ID de transacción de Stripe), y tu IP en el momento de la compra. Para pagos con Zelle también almacenamos el comprobante que subiste.
En procesos de verificación reforzada (KYC): cuando una operación supera ciertos umbrales podemos solicitarte una foto de tu documento de identidad emitido por el gobierno. Esa imagen se procesa a través de Stripe Identity, un proveedor especializado de verificación de identidad.
Para fines de seguridad y prevención del fraude: registramos los inicios de sesión, los cambios de país detectados, los intentos fallidos de pago y un hash de tu IP en cada acción sensible.
Si iniciás sesión con un proveedor externo (Google o Facebook): recibimos de ellos tu nombre, tu dirección de email y, si está disponible, tu foto de perfil, únicamente para crear o identificar tu cuenta. No publicamos nada en tu nombre ni accedemos a tu lista de contactos.